30 marzo, 2009

ARGOS: The Jordan Files. Capítulo 1: Sospecha

Los hermanos Jordan llegan, junto con otros candidatos, a la base de Argos en España, llamada Hades VII. Este complejo está situado en mitad de la nada, en la sierra de Guadarrama, siendo su acceso bastante difícil. Trevor comenta lo atrasados que se encuentran en España, y que eso en Australia no ocurriría. Lucy le mira pero no contesta.
Lucy mira los guantes blancos que le cubren las manos hasta el codo. Toca la ligera rugosidad que hay debajo.
*Flashback* Una Lucy mucho más joven discute violentamente con un chico al que llama Michael. De repente, una luz roja lo inunda todo. Lucy se desmaya y cuando despierta, Michael ya no está. Vuelve a casa y Trevor le cura las manos heridas, pero ella no le cuenta nada de lo ocurrido.

El autobús de la empresa llega hasta el complejo. Al llegar a la puerta de las instalaciones, son recibidos por gran parte de los directivos y jefes de proyecto. Mientras les dan la bienvenida, los candidatos ven horrorizados como un ser de aspecto extraño (manos gigantes, rasgos ligeramente animales) gruñe y sale corriendo por la puerta. Los miembros del equipo de seguridad le persiguen y es reducido. Los directivos se miran nerviosos y la jefa del departamento de psicología felicita a los candidatos por haber superado la prueba: Al parecer, querían comprobar su temple y, puesto que ninguno de los aspirantes salió corriendo, todos pueden acceder al recinto y considerarse finalistas del proceso de selección. La encargada de administración, Charlie Bradford, habla de forma ligeramente mecánica, por lo que Lucy decide inmediatamente que se trata de un cyborg. Les entregan sus placas de seguridad, en las que figura su nombre y su nivel de acceso a las instalaciones: dos.

Tras avisarles de que deben someterse a ciertos análisis, entre ellos uno de sangre, lo cual deja a Lucy preocupada y a Trevor extrañado, se les da un pequeño paseo por las instalaciones de la fundación. Se intentan organizar las entrevistas con los jefes de departamento, pero todo es un caos. Lucy consigue hablar con el encargado de la sección informática, Víctor Ullate. Ella describe vagamente algunos de sus logros (acabar la carrera en tres años, diseñar su propio lenguaje de programación, desarrollar el software del satélite Optus-D1...). También le preguntan si sería capaz de acceder a lugares protegidos de la empresa gracias a sus habilidades como hacker, y ella sonríe.

Por otra parte, Trevor conversa con Ignacio Alas Negrín, uno de los directivos, sobre su antiguo trabajo y lo que espera de Argos.
Después ambos son testigos de una desagradable conversación. Ethienne Navar, un candidato para entrar en la empresa, arremete verbalmente contra el jefe del departamento de informática, sin ninguna razón aparente.

- Yo no contrataría a nadie a quien su madre todavía le compra la ropa.
- Mi madre murió hace algunos años.
- Claro, teniendo un hijo como tú, moriría de asco.
- Murió de cáncer.
- Es que tú eras el cáncer.

En ese momento, el informático se va llorando. Los demás aspirantes se miran preocupados. ¿Qué mosca ha picado a Ethienne?

Lucy conoce a la abogada del señor Zoras Price, el multimillonario excéntrico, uno de los principales accionistas de Argos. El señor Price se interesa por Lucy y ella le cuenta algunos de sus proyectos, incluido Ender, el satélite asesino. Le explica su funcionamiento básico, la tecnología que ha desarrollado para él... y la imposibilidad de llevarlo a cabo debido a la falta de fondos. Price lamenta que haya presentado su solicitud para entrar en Argos y afirma que desea que trabaje para él. Si Argos no decide finalmente contratarla, lo hará Price en persona.

Lucy y Trevor son avisados de que, si desean continuar en el proceso de selección, deberán someterse inmediatamente a los análisis de sangre, que hasta el momento habían conseguido evitar. Finalmente acceden, no sin ciertas sospechas. ¿Para qué querrían muestras de su sangre? Trevor les recuerda la Ley de Protección de Datos, y exige que los resultados de las pruebas se les proporcionen en cuanto estos estén listos. Los miembros del equipo de laboratorio parecen extrañamente reticentes a ello.

Motivados por la curiosidad y por el reto que el jefe de la sección de informática había lanzado, Trevor y Lucy logran entrar en los ordenadores de administración y descargarse los archivos que consideran más importantes. Antes de irse, Lucy deja su lema en el logo de Argos: "Nobody expects the Spanish Inquisition", firma de su identidad hacker, por la que era buscada en 37 países. Trevor ojea los datos archivados en su PDA, memorizando todos los datos que contienen, aunque se trata sólo de archivos de cuentas, fichas de empleados y demás papeleo burocrático, una cantidad ingente de datos que no tiene tiempo examinar en el momento sin que les descubran.

Dando vueltas por el recinto, Lucy descubre a dos visitantes que no reconoce como miembros de Argos ni tampoco como aspirantes. Uno de ellos siempre habla poniéndose la mano delante de la boca, pero a pesar de ello, Lucy vislumbra unos colmillos enormes. Corre hasta donde está Trevor para contarle que ha visto un vampiro, pero cuando trata de enseñarle al hombre, este ha desaparecido.

Trevor discute con varios miembros de Argos, ya que no quieren mostrar los resultados de los análisis. Todavía les hacen esperar para hablar con cualquier directivo, puesto que el señor Berghoff, el director de las instalaciones, no tiene tiempo más que para atender a sus propios subordinados. En vista de todo esto, los dos hermanos deciden investigar por su cuenta qué está ocurriendo. Lucy hackea el sistema de los ordenadores de los encargados de seguridad y descarga todo su contenido. Aparte de algún videojuego y mucha pornografía, descubren horrorizados los videos obtenidos de las cámaras: Numerosos individuos, parecidos al ser que huía cuando estaban siendo recibidos en la puerta, aparecían continuamente. Grabaciones de baja calidad que no servirían para demostrar nada, pero ¿qué son aquellos extraños sujetos? ¿A qué se dedica Argos, en realidad?

Continuará…

1 comentario:

Ángel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.