16 febrero, 2009

Las aventuras del General Linfocito

Jueves, 12 de febrero. Dos jóvenes capitanes linfocitos pasean nerviosos por delante de la puerta del despacho del Linfocito Jefe. Al final, se deciden a entrar.

El General Linfocito es un excelente estratega y una buena célula, reconocido incluso fuera del Sistema Inmune. En su pecho lucen diferentes condecoraciones, ganadas en duras batallas contra la Gripe de 2007, los Molestos Catarros de Otoño y otros asuntos de similar importancia.

Al ver a los jóvenes oficiales en su despacho, deja de escribir informes y les escucha atentamente, aunque su ceño se va frunciendo cada vez más.

-Verá, señor, yo... Bueno, nosotros... Eramos los encargados de limpiar la Garganta de placas de bacterias... Y, bueno...
-¿Sí, capitán? ¿Han tenido algún problema con ellas?
-Sí, no, bueno, con ellas no. Tengo el placer de anunciarle que todas las colonias de bacterias dañinas han sido destruidas.
-Eso es fantástico. Les felicito.
-Pero.... Bueno... Digamos que utilizamos las nuevas bombas... Y... Hemos creado un par de úlceras en la Garganta.
-¿Que han hecho QUÉ?

Ahora mismo, el aspecto del General Linfocito sería más o menos así


Los capitanes se miran nerviosos. ¡Ja, qué divertido fue pulsar todos aquellos botones rojos! Pero cuando vieron los cráteres humeantes que habían dejado, ya no fue tan divertido.

-Si, verá, es que había muchas bacterias... Y pensamos que los daños colaterales no serían tan graves...
-Pues se ve que lo vuestro no es pensar. Me han defraudado. Unos jóvenes tan prometedores, con tan buenas calificaciones en la Academia de Oficiales Linfocitos... Me temo que pasarán una buena temporada en el Hígado.
-Pero, ¡señor! ¡El Hígado está infestado de mononucleosis!
-¿No les gustaba la acción? Pues estarán en primera linea de batalla. Y ahora, váyanse. Tengo una guerra que ganar.

07 febrero, 2009