31 diciembre, 2008

Otro año que se escapa entre los dedos...

... Como granos de arena. ¿Cuándo se ha pasado? ¡Apenas me ha dado tiempo a enterarme!

Y si tuviera que definir el 2008 con una palabra, sería "Instructivo". ¡Cuánto se puede llegar a aprender en un año!

Gran, gran 2008. Espero que el 2009 no decaiga. Hay muchos planes puestos en él.


PD. ¿Ya os habéis enterado de que han cerrado mi residencia y no tengo donde vivir xD? Este comienzo de 2009 promete...

17 diciembre, 2008

Adoro Madrid

No importa lo extravagante que vayas, no será lo más raro que han visto en su vida.

También funciona al revés: En el metro puedes conocer a los personajes más variopintos.

11 diciembre, 2008

Notebooks of Lazarus Long III

The more you love, the more you can love--and the more intensely you love. Nor is there any limit on how many you can love. If a person had Time Enough, he could Love all of the majority who are decent and just.


Robert A. Heinlein, in Time Enough for Love

03 diciembre, 2008

En algún lugar del océano...

Arianne ¿Caron? decidió subir a cubierta. Las últimas semanas habían estado repletas de aventuras, pero nunca imaginó un final como aquel. No pudo evitar cerrar los ojos y recordar...


Apenas la habían devuelto a casa, y ya había huido de nuevo, aunque esta vez lo hubiera hecho hostigada por su propia madre. En tan pocos días le había dado tiempo a renegar de su religión, conocer interesantísimos bandidos y piratas, señores del Norte y del Sur, experimentar con su cuerpo y conocer Secretos y Misterios con dulces señoritas, vivir su última noche ante la firme creencia de que moriría al día siguiente, divertirse con los capablancas, aprender a bailar...

¡Y qué baile fue aquel! Por orden de sus padres, Arianne y Amarei se hicieron cargo de la fiesta lo mejor que pudieron, invitando a bailar a dos desconocidos al azar. Sin embargo, durante el tiempo infinito que duraron los pasos, Arianne no pudo quitarle los ojos de encima a su pareja: Algor Mares. Todo él inspiraba un aura de misterio y aventura difícil de explicar.

Los acontecimientos de aquella noche la habían mantenido muy ocupada, y entre tantos señores importantes nunca pensó que se volverían a ver. ¡Qué equivocada estaba!

La mañana siguiente fue funesta para su familia: El príncipe Maekar en persona despojó a sus padres de Canto Nocturno, otorgándosela al estirado de Pierce, y ordenó que tanto ella como Amarei se casaran con dornienses. Pero, primera vez, sus padres la sorprendieron: Mintieron al príncipe, diciéndoles que ella era la mayor. ¿Con qué fin? Arianne no podía saberlo, pero que aquellos asuntos tan importantes para su vida escaparan a su control la enfurecía profundamente.

A la salida de la terrible conferencia, aparecieron de nuevo sus padres. Discutían violentamente, nunca les había visto así. Entonces su madre las ordenó que huyeran, acompañadas por sus fieles caballeros ser "pasaba por aquí" y ser "tonto", que se escondieran en el Nido del Grifo, que nunca permitiría que sus hijas fueran rehenes de esos salvajes dornienses. Y ¡ay! si algo se les da bien a las dos hermanas Caron era escapar...

Sonrió al recordarlo... Ya que, durante su frenética huida, se encontró a Algor, y ese encuentro cambió sus vidas para siempre.
-Arianne Caron, sácame de aquí, y te daré un barco.
De repente, todo cobró sentido: Las historias de ser Zecce, las advertencias de su padre, los cuentos de Jim...
-Llévame contigo, y te daré mi corazón... Guybrush Mares.

El resto de la historia es fácil de imaginar: Cabalgaron hasta el puerto, y montaron en uno de los numerosos barcos de Guybrush, siempre con miedo de ser descubiertos por los Guardias Reales que el Príncipe había mandado en su busca.

Después, navegaron. Hubo fuertes disputas, ya que los dos caballeros querían seguir las indicaciones de Lady Myranda y dirigirse al Nido del Grifo, mientras que Guybrush quería poner rumbo a las Islas del Verano. Las jóvenes Caron se mostraron indecisas, pues ambas opciones parecían cargadas de sorpresas.

La relación entre Arianne y Guybrush pronto dejó de ser un secreto. Es cierto que al primo Lann y al Caballero Fortuna parecía no hacerles ni pizca de gracia, pero ¿qué podían hacer?

Una noche no muy diferente a esta, hace apenas dos semanas, Arianne y Guybrush paseaban por la cubierta mientras se comían a besos. Él la hablaba de sus barcos, de leyendas marinas, de cómo derrotó a ser Zecce y de sus problemas con el dios del fuego, y ella le contaba todas las aventuras que tanto ella como su hermana habían vivido. De pronto, ambos se quedaron en silencio.
-Arianne... Surquemos los mares juntos. Cásate conmigo.
-¿Cómo decirte que no, si eres lo que siempre he buscado?


Arianne se asomó desde la barandilla. ¡Ah, el mar! Estaba tan tranquilo esa noche... Ni una nube en el cielo que tapara las constelaciones que le habían enseñado: el Cisne, la Galera, el Dragón de Hielo, que señalaba el norte. No pudo evitar acordarse del Capitán Jim, aquel que le había revelado los secretos de la marinería hacía ya una eternidad, antes de llegar a Valyria, antes de que aquel virote...

Sacudió la cabeza. De eso hacía mucho tiempo, y las capitanas piratas como ella debían acostumbrarse a la sangre y a ver morir a aquellos en los que se confía. No quedaba más remedio que ser fuerte.

En ese momento, sintió un cuerpo que se pegaba a su espalda, unas manos fuertes que la abrazaban a la altura de la cintura y unos labios que besaban su pelo. Arianne respiró profundamente. ¿Acaso se podía ser más feliz?